El pueblo carbonero pinta blanco sobre negro

“Hotel sí, Trabajo sí, Paro no” es la pintada blanca que siguió a la pintada negra de Greenpeace en el hotel de El Algarrobico en Carboneras. Es la pintada que pretende resumir el sentimiento de un pueblo que mira una instalación terminada como fuente de un movimiento que falta, como ayuda a una situación que en muchas casas es desesperante.

En el centro de ese pueblo, Pascual Díaz, un hombre sencillo, con un restaurante en Carboneras, de toda la vida. Y una casualidad y una impotencia que le motivó a actuar y a pintar también su opinión y la de tantos carboneros, y que ha encontrado el gran aliento y empuje de cientos de personas, asustándose, incluso, de su repercusión.

Este ciudadano carbonero, convertido de forma circunstancial en el que está tirando del carro de la demostración del sentimiento de un pueblo, aseguró ayer a este medio que se quedó «alucinado» cuando entró al hotel, «nunca lo había visto por dentro. Estaba todo acabado, habitaciones, baños, pero, sobre todo, me afectó mucho ver una cocina con un horno que puede valer seis millones allí, en medio de un lugar abandonado y destrozado. Habían tirado pintura a las paredes de pladur, un desastre, pero en fin», aseguró.

Independientemente de todo, Pascual cree que «la gente está muy quemada, y tiene ganas de reivindicar su parecer y por cosas de la vida, me veo yo en medio de esto, porque yo también creo que ya está bien de que seamos la oveja negra y que solo salgamos para lo malo. Por eso, mañana (por hoy) iremos a borrar la 'I' de Ilegal y a mostrar cuál es nuestro sentimiento. Yo no tengo necesidad ni tiempo de complicarme la vida, pero esto surgió así y vamos a dejar constancia de lo que el pueblo quiere, ya que todo el mundo puede pronunciarse ¿por qué no nosotros que somos los directamente afectados?, tenemos también derecho a pedir lo que queremos. El pueblo tiene su sentimiento y lo vamos a expresar de forma pacífica».

Fuente: Ideal.es.  Jennifer Simón. Carboneras. 15/05/2014