El transmitente

Azata compró los terrenos a las sociedades mercantiles Rio Alías S.L. y Parque Club El Algarrobico S.L. en escritura pública el día 30 de junio de 1.999 con todas las aprobaciones urbanísticas aprobadas y diseñadas para construir el hotel edificado.

La vendedora Parque Club El Algarrobico, S.L., disuelta al poco tiempo de la venta de los terrenos, era una sociedad perteneciente a la Junta de Andalucía de la siguiente forma:

JUNTA DE ANDALUCÍA titular del 100% de las acciones de SOPREA

SOPREA titular del 32,15% de las acciones de INICIATIVAS ECONÓMICAS DE ALMERIA SCR, SA y Presidente y Consejero del Consejo de Administración.

INICIATIVAS ECONÓMICAS DE ALMERÍA SCR, SA titular del 14,70% de las acciones de PARQUE CLUB EL ALGARROBICO, S.L. y Vocal en el Consejo de Administración.

Por tanto la Junta de Andalucía no pudo no tener conocimiento de la venta de los terrenos de su participada ya que figuraba en los consejos de administración. Si las fincas hubieran sido de su interés en ese momento tan solo tendría que no haberlas vendido.

En la clausula quinta de esta escritura, las parte vendedora hizo constar que las fincas objeto de la venta no están enclavadas dentó del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

Según el artículo 10 de la Ley 4/89 es la parte vendedora la que esta obligada a comunicar a la Administración la compra-venta efectuada (por el transmitente se notificarán fehacientemente a la Administración actuante las condiciones esenciales de la transmisión pretendida y, en su caso, copia fehaciente de la escritura pública en que haya sido instrumentada la citada transmisión). Como propietario de la sociedad vendedora la Junta de Andalucía tuvo oportunidad de conocer sobradamente la compra-venta de los terrenos y posiblemente por eso, la vendedora no estimo necesario realizar la comunicación de forma oficial.

Azata nunca ocultó la compra-venta a la Administración. En primer lugar porque no era la obligada a realizar la comunicación, aunque lo hizo aportando la escritura. En segundo lugar porque la vendedora ocultó en la escritura la verdadera naturaleza de la ubicación de los terrenos. Pero en todo caso presentó la escritura de compra-venta a la Junta de Andalucía el 20 de julio de 1999.